Artistas españoles contemporáneos

La vanguardia que triunfa en el mundo

6 Marzo 2026 Por Roberto C. Rascón
Ana Barriga
La obra ‘Plan B’, de Ana Barriga, nos adentra en el singular imaginario de la artista gaditana. © La Barriga Studio

El talento de las figuras consagradas, pero también el de las emergentes, mantiene al arte contemporáneo español en lo más alto. Prueba de ello es el aplauso internacional del que gozan nuestros artistas. En ARCO, la feria donde la creatividad desbordante y el diálogo cultural se dan la mano, estarán presentes muchos de ellos. ¿Quieres conocerlos mejor? Te presentamos a los más destacados.

El arte contemporáneo español es uno de más creativos, dinámicos y estimulantes del mundo. Los herederos de Pablo Picasso, Salvador Dalí, Joan Miró, Antoni Tàpies, Eduardo Chillida o de —sí, toca reivindicarlas— Maruja Mallo, Remedios Varo, Ángeles Santos, Ouka Leele o Carmen Laffón pueblan un panorama que tiende puentes con el pasado al tiempo que explora nuevos lenguajes, formatos y discursos. Por esa razón, sus trabajos van desde la pintura y la escultura hasta el arte digital, la performance o el videoarte. Y es que las fronteras entre disciplinas hace tiempo que se diluyeron, dando lugar a prácticas híbridas donde la libertad creativa no encuentra cortapisas. Además, sus obras dialogan con los grandes temas de nuestro tiempo: identidad, memoria, sexualidad, tecnología, sostenibilidad, diversidad… ARCOmadrid —la gran feria de arte contemporáneo en España— ayuda a visibilizar y dinamizar todo ese talento. Patrocinada por Iberia, celebra este año su 45ª edición entre el 4 y el 8 de marzo. El resultado es una escena capaz de ofrecer miradas originales ante los desafíos del siglo XXI. Entre esas miradas, destacan las de los artistas que os presentamos a continuación.

Miquel Barceló

Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 1957) es el autor de la cúpula de la Sala de los Derechos Humanos de la ONU, situada en el Palacio de las Naciones de Ginebra (Suiza). Una intervención que nos da idea de su envergadura como artista. Su reconocimiento internacional le ha llevado a ser uno de los más cotizados: en 2011, su cuadro Faena de muleta fue vendido en la casa de subastas Christie’s por más de 4,4 millones de euros. Cercano al neoexpresionismo y de carácter interdisciplinar, ha hecho de la experimentación el motor de su trabajo. África, continente en el que tuvo su propio taller, y el Mediterráneo han ejercido una gran influencia en su obra.

Lita Cabellut

El arte de Lita Cabellut (Sariñena, Huesca, 1961) es un torrente de fuerza que plasma los claroscuros del mundo con una mirada cargada de lirismo y humanidad. Los marginados por la sociedad protagonizan muchas de sus obras a través de retratos de gran profundidad psicológica que no se ciñen exclusivamente al lienzo. De técnica muy personal, se la ha comparado con maestros como Francis Bacon o Jackson Pollock. Criada en Barcelona, se mudó a Países Bajos —donde reside desde los 19 años— en busca de formación. Poco a poco fue labrándose un nombre en el mundo del arte, hasta convertirse en una de las artistas españolas vivas más cotizadas internacionalmente.

Jaume Plensa

Las esculturas de Jaume Plensa (Barcelona, 1955), uno de los artistas españoles más relevantes en la actualidad, pueblan decenas de ciudades repartidas por medio mundo. A su alrededor, incluso la localidad más bulliciosa parece serenarse. Obras como Julia en Madrid, Crown Fountain en Chicago, Le Nomade en Antibes, Carmela en Barcelona o Water’s Soul en Nueva Jersey invitan a la introspección y son buenos ejemplos de ese particular poder. En sus manos, el cuerpo, el lenguaje, el pensamiento y la memoria se transforman en materia escultórica. Su trayectoria le hizo acreedor del Premio Nacional de Artes Plásticas (2012) y del Premio Velázquez de Artes Plásticas (2013).

Teresa Solar

Como una poeta de la materia, así podríamos definir a Teresa Solar (Madrid, 1985). Con materiales como la arcilla, la resina o el metal, la escultora crea coloridas estructuras de formas sinuosas que parecen estar en plena metamorfosis. Aborda temáticas como el cuerpo y la sexualidad, pero también la comunicación y el lenguaje. Su aplaudida participación en la Bienal de Venecia de 2022, la gran cita del arte contemporáneo a nivel mundial, supuso el punto de inflexión. Convertida ya en una figura clave de nuestro arte, su nombre no para de sonar en la escena internacional y sus obras han desembarcado recientemente en ciudades como Nueva York, Hamburgo o Turín.

Suso33

Corría el año 1984 cuando un preadolescente llamado Jesús cogió un espray y realizó su primera pintada. Desde ese día, el grafiti se convirtió en su mejor aliado para expresarse y Jesús comenzó a transformarse en Suso33 (Madrid, 1973). Incluso le ayudó a superar algunos problemas derivados de su condición de zurdo contrariado —obligado a escribir con la derecha—. Ahora, varias décadas después, ese chaval es uno de los artistas urbanos más aplaudidos del mundo, tanto por sus proyectos en espacios públicos como por sus performances en vivo o su capacidad para dialogar con otras disciplinas. De hecho, él mismo se califica como artista “transdisciplinar”.

Marina Núñez

Hace unos años, Marina Núñez (Palencia, 1966) cambió el pincel por el ratón, y el óleo por el software. Movida por la perseverancia y la curiosidad, virtudes que intenta inculcar a sus alumnos y que siempre fueron sus mejores aliados, se embarcó en su enésima aventura artística. La incorporación de lo digital a su arte no hizo sino refrendar su condición de visionaria. Fanática de la literatura de ciencia ficción, su imaginario —tan potente como perturbador— está poblado por seres monstruosos que cuestionan el canon de belleza y se revelan pura humanidad. Con ellos la artista busca apelar al intelecto, pero también a la emoción.

Pedro Paricio

Con solo 27 años, Pedro Paricio (La Orotava, Tenerife, 1982) recibió una llamada de la prestigiosa Halcyon Gallery (Londres) para incorporarse a su cartera de artistas. Así, sus cuadros, que revisitan la tradición pictórica desde una mirada contemporánea, pasaron a compartir espacio con los de maestros como Picasso o Warhol. Consciente del privilegio, el motor de Pedro sigue siendo su pasión: “Mis ganas de levantarme a diario para ir al taller no han cambiado”. Como si fuera una esponja, absorbe influencias de otras disciplinas, como el cine, la música o la literatura. Otra de sus señas de identidad es el vibrante uso del color, algo que achaca a la luz que baña sus Islas Canarias.

Ana Barriga

De Cuartillos, una pedanía de poco más de mil habitantes, al mundo. Ese ha sido el viaje de la singular Ana Barriga (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1984), una artista que no deja indiferente. De hecho, sus obras reciben hoy halagos por medio planeta. Si hablamos de su estilo, debemos citar su excitante uso del color y su apuesta por la experimentación, pero también algo más lúdico —e intrínsecamente gaditano—: la guasa. Y es que sus cuadros están cargados de humor e ironía. Su imaginario, donde conviven las referencias a la historia del arte y a la cultura popular, está poblado por seres perturbadores de aparente inocencia.

Si hablamos de arte contemporáneo español no podemos obviar a pintores veteranos como Antonio López, Soledad Sevilla, Luis Gordillo, Juan Uslé, Concha Jerez, José Manuel Broto, Jordi Teixidor o Guillermo Pérez Villalta. Tampoco a figuras de una generación posterior como Alfonso Albacete, Ángela de la Cruz, Abraham Lacalle, Elena Blasco, Francisco Leiro, Antón Patiño o Secundino Hernández. Ni a las pintoras que están liderando la nueva generación: Cristina BanBan, Laura Cano, Elena Gual, Vicky Uslé, Okokume, Coco Dávez o Miriam Escofet. Entre los escultores más consolidados nos encontramos nombres como los de Manolo Valdés, Blanca Muñoz, Manolo Paz, June Crespo, Juan Garaizabal, Eva Lootz, Diego Canogar, Belén Uriel, Txomin Badiola o David Rodríguez Caballero. La performance española sigue teniendo a su gran referente en Esther Ferrer, admirada por artistas multidisciplinares como Cristina Lucas, Ignasi Aballí, Laia Estruch, Avelino Sala, Leonor Serrano Rivas, Pilar Albarracín, Yolanda Domínguez, Cabello/Carceller, Irma Álvarez-Laviada, Ana Laura Aláez o Pedro G. Romero. El arte urbano, gracias a la labor de artistas como Okuda San Miguel, Aryz, PichiAVO, Rosh, Pejac, Boa Mistura, Escif o Reskate Studio también reclaman su espacio. Al igual que artistas digitales como Solimán López, Anna Carreras, Daniel Canogar, Mónica Rikić o Sergio Albiac. Todos los citados conforman una escena plural, crítica y vibrante que vuela alto y recibe elogios allá donde va.