ARCOmadrid 2026

Mucho talento a bordo

20 Marzo 2026 Por Laura Revuelta
ARCOmadrid 2026, patrocinado por Iberia
La pintura, según apunta Laura Revuelta, fue la gran protagonista en la reciente edición de ARCO. © ARCOmadrid

Una de las grandes divulgadoras españolas de arte, Laura Revuelta, analiza para Talento a bordo lo mejor del último ARCO. La feria de arte contemporáneo volvió a contar con el patrocinio de Iberia en una edición —la número 45— en la que la pintura, como si en un retorno a los orígenes se tratara, ha predominado. También fueron protagonistas ellas, las mujeres artistas. ¿Nos acompañas en este paseo junto a la mejor guía?

Laura Revuelta es periodista, comisaria y crítica de arte.
Autora del libro Arte parece, plátano es. 21 claves para entender el arte del siglo XXI (Taurus, 2025). Incluida por la revista Elle Decoration en la lista de las diez firmas más influyentes en la divulgación del arte.

Pabellón 7 y pabellón 9 de IFEMA. No hay pérdida. Hacia allá dirijo mis pasos, plano en mano. ARCO —la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid patrocinada por Iberia— abre sus puertas un año más en estos inmensos hangares. Allí se dan cita 206 galerías procedentes de 31 países, que presentan obras de unos 1.300 artistas, atraen a cerca de 800 coleccionistas e ilustres invitados —directores de museos e instituciones, curadores, críticos...— y a alrededor de 95.000 visitantes anónimos, de esos que pagan su entrada “por amor al arte”. Cifras y más cifras, números y más números, que hacen pensar que ARCO se resume y diluye en pura matemática, árida economía, en un negocio con todas las letras. Y no les voy a engañar, en parte, así es. Si no saliera bien la suma —una cuenta de resultados positiva al final de tanta fiesta y evento, de saludos y sonrisas, de galardones, de intercambios de contactos; en definitiva, de sembrar el terreno para que dentro de 365 días nos volvamos a ver por estos lares— de nada serviría el esfuerzo de las galerías, creadores, coleccionistas, patrocinadores y visitantes que acuden hasta aquí cada edición para sentirse un poco más cerca del talento y de la creatividad que exhibe el arte español e internacional. Por eso, todos siempre salimos de ARCO con los bolsillos llenos de papelitos donde hemos ido apuntado este y aquel nombre al que seguir la pista; esta o aquella obra que nos llevaríamos a casa si pudiéramos o sugeriríamos para la colección de un museo; esta o aquella propuesta que nos ha abierto los ojos hacia nuevos discursos y planteamientos estéticos y éticos. Ahora me siento a ordenar todas las ideas anotadas con cierta prisa, la que da vida a esta feria más que a ninguna otra de las que dibujan el mapa del mercado del arte, y les cuento en estas breves líneas.

Mujeres artistas, presente y futuro

Ciertamente, este año he salido de ARCO con muy buenas sensaciones. He brindado con amigos/as que saben bien de qué va esto del talento expuesto en un stand tras otro. Y les cuento: no me han defraudado las apuestas seguras, artistas ya en los libros de Historia del Arte —Juan Uslé, José María Sicilia, Antoni Muntadas, Helena Almeida, Juan Muñoz, Olafur Eliasson, Daniel Canogar, Esther Ferrer, Susana Solano, Ai WeiWei…— por los siglos de los siglos. Que estos creadores estén aquí en ARCO da un caché especial a la feria. Y me han dejado loca, bajo la consigna de nunca perderles la pista, otros creadores/as a los que ya había echado el ojo en anteriores citas, como Eva Fábregas, June Crespo, Julia Llerena, Christian Lagata, Javier Garcerá, Imma Femenía… Las mujeres artistas están dando lo mejor de sí y las últimas generaciones vienen muy bien preparadas, con discursos muy sólidos. Luego están aquellos creadores de los que ni siquiera me sonaba su nombre, como Ludovica Carbotta y Óscar Abraham Pabón, que me los guardo en la nube de mi memoria gráfica para darles vuelo en futuros proyectos.

Premios al talento

Visitar ARCO va de esto: de descubrir nuevos territorios artísticos que habitar mañana o que te hagan más habitable el hoy, el momento. También llevo anotados en rojo los premios que aquí se han concedido desde distintas instituciones públicas y privadas, y los que he otorgado yo en mi fuero interno durante las reflexiones últimas de cada jornada de feria. Me emociona que Luis Gordillo haya tenido su lugar de honor este año y que Elvira González haya recibido el galardón que lleva el nombre de otra mujer galerista, la gran Juana de Aizpuru. Sin los veteranos no hay presente ni futuro. No hay nuevos talentos sin reconocer un día tras otro a los talentos veteranos.

Cómo moverse por ARCO

Están mis anotaciones y garabatos personales que les estoy contando, y el plano de ARCO que me vuelve loca un año sí y otro, también. No es un problema de quien lo diseña, sino mío. Lo confieso. Es como un damero con 206 casillas muy cuadradas y ordenadas, una por cada galería. A ellas sumamos las de los espacios institucionales, los dedicados a los libros, a las revistas especializadas, a los patrocinadores... Y, como soy poco estratega, nunca sé si tirar hacia un lado o hacia otro. Por eso siempre he creído que lo mejor es seguir sus pautas de una manera desordenada. Tal vez, ni siquiera abrirlo. Dejarte guiar por la brújula de los encuentros concertados en la agenda desde hace semanas y de los fortuitos, los inesperados —los mejores, sin duda—, como este que me ha acercado a Iberia y su Talento a bordo. Al cabo, siempre he procedido así. Oteo el horizonte mientras arrastro mis pies, que se cansan enseguida, porque ARCO siempre resulta agotador de tanto recorrer pasillos y pararse un rato para saludar aquí y allá. Observo el panorama, una y otra vez, para sacar una foto general de la feria. Una secuencia que me resuma en un golpe de vista de qué va o por dónde va el mercado del arte, sus tendencias y sus discursos, que a veces concuerdan con los del establishment más sesudo e institucionalizado y otras van a lo suyo, a vender al gran coleccionista y al más modesto y a generar tejido, es decir, que se monten más pasajeros en este avión del mercado del arte. Esta edición la estampa final se parece más a una pintura porque lo que ha abundado en los distintos stands, precisamente, es pintura de todos los colores y de todos los estilos, para todos los gustos. Geométrica, abstracta, realista… De gran formato, de mediano… De las galerías más jóvenes, que se estrenan este año en ARCO, a las más veteranas. Pintar, lo que se dice pintar, se ha pintado mucho y muy bueno. Ya he citado algunos nombres, como el de Uslé o Sicilia, por también tengo apuntado en esos papelitos que prosigo ordenando sobre la mesa de trabajo a Secundino Hernández, Tania Blanco, Helena Lapas, Esteban Igartua, Kelton Campos Fausto, José Díaz, Gabriela Bettini, Sandra Gamarra, Jorge Queiroz, Vivian Suter, Marlon de Azambuja, Patricia Rengifo, Íñigo Navarro…

Una grata sorpresa en Guest Lounge

¿La abundancia de tanta pintura y tan buena significa que se ha dado la puntilla al arte conceptual, a la fotografía, al vídeo… a los otros lenguajes que componen el discurso supuestamente más contemporáneo? No, rotundamente, no, de todo ello hay también —ahí tienen a Muntadas y a Miralda, tan novedosos e interesantes como siempre—, pero se tiende a que todo resulte más fácil, más digerible, más sencillo… y menos pensado para escandalizar, llamar la atención porque sí y porque me da la gana. La estampa final de esta edición de ARCO resulta muy equilibrada, pero siempre hay algo o alguien que llama a tu puerta para darte una grata sorpresa. Este año me han encantado dos detalles en concreto. En primer lugar, la consolidación de las mujeres artistas que han optado por reivindicar y reactualizar los trabajos artesanos: de la obra en telar a la cerámica. En especial, unas clásicas, como Teresa Lanceta y Aurèlia Muñoz, y una nueva voz, como Sonia Navarro. Y, en segundo lugar, la Guest Lounge, bajo el título de 350.000 hectáreas, en clara alusión a todo el territorio devastado en la epidemia de incendios incontrolados e intencionados que asoló el norte de España el pasado verano.

Sin cuidar lo propio, lo más cercano, mucho me temo que el futuro será bastante incierto. Por eso, larga vida al talento a bordo de ARCO.