Suso33

Libertad de expresión

05/07/2024 · Por Roberto C. Rascón
Suso33 en Espacio Iberia.
Suso33 compartió su proceso creativo con el público presente en Espacio Iberia.

Cuando era un niño, las palabras se le atragantaban a Suso33 y buscó una vía de expresión alternativa: el grafiti. Aún hoy, los botes de ‘spray’ continúan siendo el medio que utiliza para manifestar su creatividad y con decenas de ellos, de diferentes colores y tonalidades, se presentó en Espacio Iberia para dar muestras de su infinito talento y crear una obra de arte en directo.

El arte urbano aterrizó en Espacio Iberia de la mano de Suso33 (Jesús López, Madrid, 1973), el mayor exponente en España del livepainting —una forma de arte en la que los artistas crean una obra en directo con la presencia de público—. Y precisamente eso fue lo que el artista madrileño hizo el pasado 11 de junio ante decenas de personas que, atentas a cada uno de sus movimientos con los botes de spray, observaron asombrados cómo una obra de arte tomaba forma ante sus ojos. La misma atención que dedicaron a sus palabras, porque Suso33 tiene una inspiradora historia detrás.

Antes de ser Suso33 fue simplemente Jesús, un niño que tartamudeaba y parecía peleado con las palabras. Como consecuencia, con 11 años dejó momentáneamente de hablar y encontró en el arte la forma de liberarse y expresar todo aquello que latía en su interior. Así se inició en el grafiti por las calles de la periferia de Madrid. Y sí, de pintar paredes de forma clandestina —seguro que han visto algunas de sus famosas plastas, que se convirtieron en una firma “rupturista” al no optar por las letras— pasó a hacerlo a plena luz y ante cientos de admiradores en ciudades como Nueva York. Porque a Suso33 le encanta compartir su proceso creativo, como demostró en Espacio Iberia, donde incluso invitó a varios miembros del público a coger los sprays y pintar junto a él.

Un público que también pudo conocer uno de los secretos de Suso33, uno que parece casi propio de un superhéroe. Pese a ser zurdo, de niño le obligaron a escribir con la diestra, desarrollando una lateralidad cruzada —como se conoce en pedagogía— que hoy le permite trabajar igual de bien con ambas manos. Pese a generarle —confiesa— “un gran conflicto, crisis de identidad y dificultades para expresarme”, esa particularidad —o superpoder, según como se mire— le convirtió en uno de los grafiteros más rápidos del mundo y más de 50 ciudades repartidas por todo el mundo, como la citada Nueva York, Londres o Shanghái, ya saben cómo se las gasta.

A pie de calle es donde, incluso hoy, Suso33 se siente más cómodo, lo que no impide que su obra haya cruzado el umbral de museos y galerías de países como China, Italia, Alemania, Francia o México, entre otros. Sin ir más lejos, este mismo año se convirtió en uno de los grafiteros españoles —junto a Okuda, Belin, Musa71 o Irene López— presentes en el Straat Museum de Ámsterdam, el primer museo de arte urbano del mundo. Tras cuatro décadas de duro trabajo, Suso33 es artista plástico, muralista, videoartista, escenógrafo y performer, pero, por encima de todo, continúa siendo un orgulloso grafitero. Pese a que algunos, como reconoció durante la charla, pusieran en duda en su momento que sus también icónicas sombras fueran grafiti.

A lo largo de su trayectoria, Suso33 ha reivindicado el espacio público como ámbito principal de la vida artística y soporte esencial para la comunicación entre el artista y su público. Y si el arte urbano se ha legitimado a lo largo de las últimas décadas ha sido gracias a artistas como él, el cual, alejado de los estereotipos y formalismos del arte académico, ha logrado establecer una comunicación directa con espectadores de todas las edades. Por ejemplo, Suso33 fue el protagonista del último documental (Las paredes hablan, 2022) del mítico cineasta Carlos Saura, fallecido el pasado 2023. El arte urbano, defendió durante la charla, continúa siendo “un grito a la libertad de expresión” y su defensa nos apela a todos, desde los más jóvenes a los más mayores.