Regina Polanco

Alquimista del tejido

21 Enero 2026 Por Roberto C. Rascón
Regina Polanco
Regina Polanco, galardonada con el Premio MAS Emprendimiento, sueña con cambiar la industria de la moda a través de los tejidos. © Juan Retallack

El futuro de la moda pasa por la generación de tejidos más respetuosos con el medio ambiente. Ese es el replanteamiento que propone Regina Polanco, ganadora del Premio Mujeres a Seguir 2025 en la categoría de Emprendimiento. Y ni mucho menos predica en el desierto —un lugar que, por cierto, conoce a la perfección—: cada vez más marcas llaman a su puerta para colaborar con ella.

El 90% del territorio de Mauritania, el país africano donde Regina Polanco (Viena, 1991), pasó gran parte de su adolescencia, está en el Sahara. Allí, donde la melfa —una prenda ideada para proteger del sol y de las tormentas de arena— es lo más habitual, la joven Regina comprendió que la ropa debe estar en diálogo con el entorno. Tras una vida nómada —es hija de diplomáticos—, se asentó en Madrid para estudiar Derecho, pero pronto posó su mirada en el sector textil y detectó una oportunidad en la falta de fibras naturales. En una industria —la segunda más contaminante del mundo— dominada por lo sintético, realizó una apuesta por lo natural que cristalizó en PYRATEX. Sus tejidos, creados a partir de flores, algas, plantas, pieles de fruta o residuos orgánicos, no solo aúnan calidad y durabilidad, sino que también protegen la piel y cuidan del medio ambiente. Algo que, explica Regina, va más allá de la sostenibilidad: “Nosotros casi no utilizamos la palabra sostenible, hablamos más de materiales responsables. Nuestro punto de partida es sustituir fibras sintéticas por alternativas de origen natural —recicladas o regenerativas— minimizando el impacto en agua, energía y emisiones, y trabajando con cadenas de suministro en proximidad, trazables y certificadas”. Su esfuerzo fue reconocido en la XII edición de los Premios Mujeres a Seguir (MAS) —patrocinados por Iberia— en la categoría de Emprendimiento. La labor que desarrollan en PYRATEX tiene mucho que ver con la constancia y el compromiso, virtudes que Regina asocia al talento: “El talento hoy es entender el impacto de lo que hacemos, tomar decisiones responsables y estar dispuesto a trabajar en lo que no se ve, en lo que lleva tiempo. Ese es el tipo de talento que va a transformar la industria: no el más ruidoso, sino el más constante”.

Eres hija de diplomáticos y pasaste parte de tu adolescencia en África, concretamente en Mauritania. ¿Crees que esas raíces han influido en tu visión de la moda?
Mauritania es uno de los países más calurosos del mundo y sí, influyó mucho en mi visión de la moda. Allí entendí que la ropa debe estar en diálogo con el entorno: la inventamos para protegernos. Vivir en un lugar donde la naturaleza y sus efectos se sienten tan directamente me hizo comprender que la moda no puede ser superficial. Para mí la ropa es, ante todo, una herramienta para cuidar el cuerpo y, al mismo tiempo, respetar el planeta.

¿Cómo termina una estudiante de Derecho creando tejidos sostenibles? ¿Qué te inspiró y cómo te diste cuenta de la oportunidad?
El Derecho, aunque no lo acabara ejerciendo, me dio una base enorme: está en todas partes y es una herramienta muy poderosa para entender cómo funciona un negocio y cómo se regulan las industrias. También me permitió analizar el textil desde fuera, con una mirada objetiva, y ver que no estaba evolucionando al ritmo de otros sectores, como la alimentación o la cosmética. Comencé a buscar tejidos funcionales, los que usamos en nuestro día a día, hechos con fibras naturales en lugar de sintéticas. Al descubrir que no existían entendí que ahí había una oportunidad real de cambio. Esa necesidad me inspiró a crear PYRATEX.

“Para mí la ropa es, ante todo, una herramienta para cuidar el cuerpo y, al mismo tiempo, respetar el planeta”

Habéis desarrollado tejidos a partir de flores Kapok, algas del Atlántico Norte, plantas como el bambú o la ortiga, residuos agrícolas, fibras de plátano o pieles de frutas. ¿Cómo surgen esas ideas tan atrevidas?
Nosotros solo trabajamos con materias primas que puedan escalarse y convertirse en la ropa del futuro. Escuchamos a la naturaleza, a la ciencia y a las marcas, pero siempre nos preguntamos lo mismo: ¿puede esto producirse a gran escala y mejorar lo que existe? Así surgió, por ejemplo, el tejido a partir de piel de naranja que desarrollamos con LOEWE: aprovechar un residuo abundante y convertirlo en una fibra que pueda integrarse en la industria. Lo mismo con nuestro último proyecto en el mar Rojo, donde transformamos un problema local, el exceso de un tipo de alga —el sargazo—, en una oportunidad. Para nosotros, la inspiración llega cuando encontramos un recurso natural o un residuo con el potencial de convertirse en la materia prima de la ropa del mañana. Ese es nuestro punto de partida.

Vuestros tejidos no son solo mejores para el planeta, también lo son para el cuerpo. ¿De qué tipo de beneficios hablamos?
Diseñamos los tejidos para que conserven las propiedades naturales de las fibras, de manera que, además de reducir su impacto ambiental, aporten funcionalidad real a la prenda. Muchos de ellos pueden ayudar a cuidar la piel, regular la temperatura o proteger frente a rayos UV… Me sigue sorprendiendo que no exista todavía una verdadera cultura del tejido cuando llevamos la ropa adherida al cuerpo todo el día.

“El talento no es algo que aparezca de repente, se construye. Lo veo más en las personas que trabajan, se esfuerzan y son constantes que en quienes brillan solo un día”

El salto del laboratorio a las tiendas no es fácil, ya que alrededor del 70% de los experimentos que emprendéis se queda por el camino. ¿Saber manejar la frustración os ha fortalecido?
En el mundo de la innovación textil, que un 70% de los experimentos no llegue a colección es parte del juego. Lo importante es convertir cada prueba fallida en un aprendizaje medible. Como equipo nos ha obligado a ser flexibles y resilientes, a celebrar tanto lo que funciona como lo que no y a diseñar procesos que nos permitan fallar rápido y mejorar aún más rápido. De ahí nace nuestra cultura de marca, que trasciende el producto y se concreta a diario en cada gesto, colaboración y conversación.

La industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta. ¿Las prendas realizadas con tejidos sostenibles son una urgencia para reducir ese impacto?
Si la moda quiere reducir su impacto no puede limitarse a cambiar estéticas, tiene que transformar los materiales con los que produce la mayoría de las prendas. Los tejidos con menor impacto y mejor trazabilidad ya no son un nice to have [un extra deseable pero no esencial], son una urgencia, pero también una enorme oportunidad para diferenciarse creando valor con productos mejor diseñados y elaborados, además de más duraderos, inspirando al consumidor a comprar calidad.

Durante tu discurso en la gala de MAS afirmaste que “es muy difícil cambiar las cosas en la industria de la moda”. Cuando dices esto, ¿piensas más en las empresas o en los consumidores?
Cambiar una industria que lleva décadas basada en lo sintético no es fácil porque implica revisar modelos de negocio completos. Las empresas tienen la responsabilidad de ofrecer alternativas mejores y que sean sencillas para el consumidor, facilitándole información clara. Hoy existe cierta distancia entre lo que se hace y lo que se comunica. Nosotros trabajamos duro en divulgar esos esfuerzos, pero también necesitamos que las personas exijan más transparencia y calidad, porque esa presión acelera la transformación.

¿Cómo te imaginas el futuro de la moda y cuál es el mayor desafío al que se enfrenta la industria? ¿Tienes algún sueño que te gustaría ver cumplido?
Imagino un futuro en el que el textil te ayude a vivir mejor y más tiempo. En el que cada persona, según sea su tipo de piel o el lugar donde viva, use tejidos que se adapten a su realidad. Visualizo una moda en la que ya no sea noticia que una prenda esté hecha con materiales responsables, que sea lo normal y no la excepción. Ahí está el verdadero desafío: transformar la base del sistema, desde los materiales y la producción, hasta los volúmenes y la forma en que medimos el éxito de una colección. Mi sueño es que, en unos años, la mayoría de las prendas incorporen fibras naturales, recicladas o regenerativas, y que PYRATEX continúe siendo uno de esos motores silenciosos que lo hacen posible desde el tejido. También deseo una mayor colaboración entre ciencia, industria y regulación, para que innovar en esta dirección no sea una heroicidad, sino simplemente un camino lógico para cualquier marca.

Como mujer joven que lidera una empresa de innovación textil, ¿cuál es tu visión del talento?
El talento no es algo que aparezca de repente, se construye. Lo veo más en las personas que trabajan, se esfuerzan y son constantes que en quienes brillan solo un día. En un mundo acelerado en el que nos aburrimos enseguida, el verdadero talento está en quienes avanzan paso a paso, con paciencia y disciplina. En mi empresa valoro especialmente a las personas que no se rinden ante la dificultad, que perseveran, mejoran, escuchan, aprenden… La capacidad de comprometerse con un objetivo y sostenerlo en el tiempo importa.