Valeria Castro

Directa al corazón

24 Marzo 2026 Por Redacción TAB
Valeria Castro

Las canciones de Valeria Castro son algo más que tiritas para el corazón, son el mejor de los tratamientos. Con su voz —cálida, tierna y delicada— la artista canaria se cuida y nos cuida, se emociona y nos emociona, se salva y nos salva. El “corazón migrante” al que canta en su último álbum, ‘El cuerpo después de todo’, volará rumbo a Latinoamérica tras ofrecer en Madrid el concierto más importante de su carrera.

La música de Valeria Castro (Los Llanos de Aridane, La Palma, 1999) tiene el don de la ternura. Un don que le permite emocionar sin artificios, valiéndose únicamente de una naturalidad, una sinceridad y una honestidad intrínsecas. También podemos llamarlo talento. Así logra llegar al corazón de sus fans, los cuales llenaron el Movistar Arena el pasado 9 de enero en el concierto más importante de su carrera. Un momento inolvidable, confiesa la artista: “La carga emocional de ese concierto, rodeada de tanta gente apoyándome y creyendo en mí, fue de las mayores de mi vida. Lo guardaré siempre en mi corazón. Que mis padres me vieran actuando ante miles de personas, que vieran hasta donde ha llegado esa chica de La Palma, es el mejor recuerdo”. Unos padres que, celebra Valeria, están muy felices. “Más que con lo que me pasa, de verme feliz con lo que me pasa”, subraya. Un apoyo que también recibe por parte de Iberia a través de su proyecto Talento a bordo.

Para entender a Valeria hay que mirar a la pequeña isla donde nació, La Palma. “No acudo a las raíces porque quiera vender algo, sino porque no puedo hacer otra cosa que lo que me pide la voz, lo que me piden las canciones, lo que me pide la inercia de un imaginario. Un imaginario que bebe de mi tierra, del folclore canario, de mi propia historia y que ha marcado el camino de mi proyecto musical”, asegura. Dichas raíces no se limitan a un lugar geográfico, sino a las personas que lo habitan. “Mi familia me ha enseñado a no renegar, a aferrarme a esas raíces. Han definido la persona que soy y, por tanto, a la artista”, apunta. Y es que la música que se escuchaba en su casa, admite, definió su gusto musical: “He bebido de mi padre, que ponía a Joaquín Sabina o a Joan Manuel Serrat, y de mi hermana gemela, que ponía a Silvia Pérez Cruz o Jorge Drexler. Me sirvió para saber adónde quería llegar. Siempre he tenido claro qué me llega al corazón y quiénes han sido los artistas que me han definido”.

“Mi familia me ha enseñado a no renegar, a aferrarme a esas raíces. Han definido la persona que soy y, por tanto, a la artista”

Valeria es consciente de que sus canciones tocan el corazón de la gente: “Me emociona ver cómo apelan al que está enfrente, cómo encajan en su historia personal sin que yo lo pretenda. Hay algo ahí que, por muy distintas que sean nuestras vivencias, nos une. Esto de la música siempre ha sido para humanizar sensaciones y emociones, para sentir que hay algo en común entre quien canta y quien escucha”. ¿Y de dónde surgen esas canciones? “De aquellas cosas que estoy sintiendo, pero no sé verbalizar todavía —confiesa—. Vivimos una época en la que pasan tantas cosas que una no sabe cómo verbalizarlas. Yo lo hago componiendo canciones; es como mi primera lengua, la que saca a la luz lo que siento. Ojalá todo el mundo pudiera entenderse a través de lo que escribe. Es una forma de terapia”. Valeria, por tanto, celebra el poder sanador de la música: “Que mi propia emoción canalizada pueda transformarse en algo colectivo que ayude a la gente es muy bonito”.

El viaje de la música
El próximo 16 de abril Valeria Castro arrancará en Ciudad de México (México) una gira por Latinoamérica que también la llevará a Lima (Perú), Bogotá (Colombia), Santiago de Chile (Chile), Buenos Aires (Argentina), Montevideo (Uruguay) y Río de Janeiro (Brasil). “Cuando vuelo al otro lado del charco, conecto mi archipiélago con un continente que sentimos muy cercano. Es una de las cosas que más ilusión me hacen de toda mi carrera. Que mis canciones lleguen a tanta gente de países tan distintos es algo que nunca termino de creerme”, celebra la artista. Para alguien que nació y se crio en una isla, el viaje forma parte de su esencia, algo que, según Valeria, también se refleja en su música: “La experiencia de viajar te permite llegar a puntos que van a definir la persona que eres. Vengo de una isla y eso te marca, el cielo es una casa para mí. Cuando estoy ahí arriba y todo se detiene, es muy bonito. Siempre aprovecho para repasar las notas y los audios que me envío a mi teléfono”.

“Me emociona ver cómo mis canciones apelan al que está enfrente, cómo encajan en su historia personal sin que yo lo pretenda”

Durante esos viajes, Valeria se mantiene alerta porque quien sabe dónde aguarda la inspiración: “Hay que saber observar y tener el móvil cerca para, cuando viene la idea, darle a grabar y capturarla. Me grabo en todas partes para retener esa emoción. Incluso en los aviones, muy pegadita al micrófono con los motores sonando de fondo”. Y cuando Valeria observa, advierte mucho talento: “En la música se habla mucho de talento, pero es importante saber que hay más formas de talento a nuestro alrededor y defiendo que cualquiera puede tenerlo. Talento es cantar o componer, pero también lo es saber cuidar o saber apreciar de dónde vienes”. Unos saberes que nos recuerdan el valor que le concede Valeria a su entorno: “A mí me sostienen las personas que saben exactamente como soy: mi madre, mi padre, mi hermana, mis amigas, mis amigos… Soy transparente y el público lo ve, pero, aún siendo un cristalito, me guardo cosas para mí y para esa gente que siempre ha estado ahí y que, ojalá, siempre esté, para aquellos que cuidan de ese cristalito para que nunca se rompa”.