Baro Lucas

El lujo silencioso

18 Marzo 2026 Por Roberto C. Rascón
Baro Lucas
El diseñador vallisoletano Baro Lucas recibió el galardón a la mejor colección en la última MBFWM. © Cedida por Valyty

Hay un lujo sencillo, responsable, minimalista… silencioso. Y Baro Lucas, el diseñador ganador del premio a la mejor colección en la última MBFWMadrid, lo representa a la perfección. Un galardón que sueña con revalidar con ‘110 dB’, la más personal de sus colecciones. Elegancia clásica, técnica artesanal y esencia sostenible se reúnen en las prendas de un creador apegado a sus raíces al que le apasiona contar historias.

El diseñador Baro Lucas (Tordesillas, Valladolid, 1993) es un contador de historias. Y solo necesita dos cosas para dotarlas de vida: aguja e hilo. Cada una de sus colecciones nace de una pulsión narrativa y la próxima, que verá la luz el 19 de marzo en la MBFWMadrid —con el patrocinio de Iberia—, no será una excepción. En este caso, se basará en su propia historia y llevará por título: 110 dB [decibelios]. Antes de continuar, toca mencionar que Baro sufre desde pequeño una hipoacusia severa, es decir, una pérdida auditiva grave. La cual no le ha impedido dedicarse a lo que más ama: la moda. De esa historia de superación surge una colección que, a su vez, nace de la introspección, de la sensación de calma acústica que siente cuando trabaja. Ajeno al ruido exterior, Baro vive su propia experiencia sensorial al crear; para él el silencio no es una ausencia, sino otra forma de percibir el mundo. Algo que le vincula con una de las musas que han inspirado su nuevo trabajo: la bailaora sorda Antoñita La Singla (Barcelona, 1948). “Me pareció superemocionante el paralelismo entre ella y yo. Era capaz de interpretar el sonido a través del baile. Antoñita marcaba el ritmo fijándose en las palmas y en el compás de la guitarra. Aprendió a bailar sin escuchar la música”, explica.

Desde su atelier de Tordesillas, Baro ha creado una serie de piezas con las que espera revalidar el galardón —el de mejor colección— que recibió en la última edición de la MBFWMadrid por Tempus Fugit. Y es que el diseñador se mantiene fiel a sus raíces —a su tierra, a su familia y a sus amigos—, por mucho que proyecte abrir un segundo atelier en Albacete o sueñe con desplegar sus alas y volar aún más lejos. “Puestos a soñar, creo que elegiría París. Sigue siendo la ciudad de la moda por antonomasia. Aunque también me gustaría expandirme por Estados Unidos y Asia”, confiesa. A Baro no le gusta la moda masiva, esa que homogeniza, y siempre busca crear algo único, especial. Para ello sigue una máxima: el lujo en la sencillez. Aquello que, siendo un chaval, observaba cada vez que iba a Valladolid para acudir al logopeda. En silencio, se embelesaba con esas mujeres que recorrían la calle Santiago deteniéndose en los escaparates. Pero su pasión por la moda no nace en Tordesillas, tampoco en Valladolid, nace en el pueblo donde pasaba los veranos cuando era pequeño: Béjar (Salamanca).

Un niño se pierde en una fábrica textil y, entre telas, surge en él una pasión irrefrenable por la moda. Parece el arranque de una novela, pero es tu historia... ¿Cómo fue aquel momento?
El abuelo de una de mis mejores amigas de Béjar tenía una fábrica textil y al lado había una piscina a la que íbamos mucho. Un día me escabullí para ver la fábrica por dentro y me sentí como en Las Crónicas de Narnia cuando abren el armario. Me adentré en esa fábrica inmensa, con todas esas máquinas, los rollos de lanas, de telas… Me dediqué a recorrerla y se me puso la piel de gallina. En ese instante comencé a soñar con formar parte de ese mundo algún día.

“Creo que las colecciones en pasarela muestran la creatividad pura de cada diseñador. Para mí son la mejor forma de conocer la identidad de una firma”

Ese niño se convirtió en diseñador y recibió el premio a la mejor colección en la última MBFWMadrid. ¿Cómo afrontas el regreso a esa pasarela? ¿Sientes más presión?
Para mí fue un auténtico honor recibir ese premio. Más que presión, me dio fuerza para volver a la pasarela con más ganas e ilusión. Espero que mi nueva colección no deje indiferente a nadie.

Eres un gran defensor de la creación de colecciones para pasarelas. ¿Qué te motiva de ellas?
Creo que las colecciones en pasarela muestran la creatividad pura de cada diseñador. Para mí son la mejor forma de conocer la identidad de una firma. La presión de presentar tu colección así hace que el esfuerzo sea máximo.

Siempre dices que tu marca busca el lujo en la sencillez. ¿Cómo se alcanza algo así?
Se alcanza trabajando con las mejores calidades y diseñando para favorecer y realzar la silueta. Esas son dos acciones que llevo a cabo en cada colección. Siempre he pensado que el lujo silencioso es sinónimo de elegancia.

En la era del fast fashion reivindicas una moda cuidada, perdurable, única. ¿Por qué?
Invertir en diseños que duren muchos años o que, incluso, puedan pasar de generación en generación es una apuesta segura. Además, el slow fashion es también una forma de apoyar la sostenibilidad. Construir un armario con prendas de calidad es un tesoro, torna fácil el vestirse bien, cómodo y elegante.

“La gente joven pone más en valor lo artesanal. Creo que, por fin, se empieza a rechazar el ir todos iguales y está en auge la búsqueda de piezas especiales y atemporales”

¿Crees que la gente volverá a valorar lo artesanal?
Observo que la gente joven pone más en valor lo artesanal, el made in Spain, porque buscan diferenciación. Creo que, por fin, se empieza a rechazar el ir todos iguales y está en auge la búsqueda de piezas especiales y atemporales. Para invertir en tendencias es importante conocerse bien y saber cuáles son para ti y cuáles no, cuáles te pueden sentar bien y cuáles no. No todas las tendencias son una apuesta segura.

Tu atelier está ubicado en Tordesillas, una prueba del apego a tus raíces. ¿Cómo es crear moda desde un pueblo de Castilla y León de menos de 10.000 habitantes?
Tordesillas es un pueblo con mucha vida y recibe mucho turismo por su importancia histórica. Además, es un pueblo muy bonito que me ha servido como fuente de inspiración. Abrir un atelier en el sitio donde me crie me facilitó las cosas en el momento de arrancar, la gente confiaba en mí y siempre me he sentido apoyado.

La belleza sobria y austera de tu tierra, así como sus colores, impregnan tus diseños. ¿Hasta qué punto te inspiran tus raíces?
Creo que la sobriedad propia de mi tierra está siempre presente en mis colecciones, incluso aquellas prendas pensadas para llamar la atención están muy medidas para no resultar excesivas. Creo que esto va muy en línea con nuestra manera de ser.

Eres uno de los referentes de la nueva generación de diseñadores. ¿Cómo ves el presente y el futuro de la moda española? ¿Cuánto talento hay?
Muchas gracias por verme como un referente. La moda española vive un momento dulce pero complejo al mismo tiempo. Hay mucho talento, tanto en diseñadores jóvenes como en diseñadores que son auténticas eminencias, espejos en los que mirarme. Lo más positivo es que cada vez se valora más la artesanía, la producción limitada y la calidad. Ojalá el futuro de la moda española esté liderado por el lujo responsable.

Y, hablando de talento, ¿qué significado tiene esa palabra para ti?
El talento es una herramienta que tiene que estar a disposición del trabajo. Sin trabajo el talento se diluye. Cuando una persona trabaja duro para conseguir lo que se propone y, además, tiene talento, las posibilidades de que las cosas vayan bien se multiplican.